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Sirena en Nueva York

. domingo 30 de marzo de 2008
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-Rompamos en elecedismo edeljuarista con nuevas formas más libres.


Ya tiene algunos años, cuando la poesía mexicana no había abierto los ojos. Incluso no se si la época posterior ha existido. En esos días había un grupúsculo minúsculo de poetuchos que se regalaban ósculos en lo oscuro de los teatros, bares, callejones y camiones. Pasivos, activos, Domm-inantes y Domm-inados. Ahí surgió el disco Títeres de tú de insufrible (hijode)poeta mexicano Edel Juarez. Un disco que se leía o libro que se escuchaba, hecho para paladeadores poco pacientes, sordos que creían que la poesía era una prosa con música o la familia de Jaime Ades (siempre creciendo) y las fanáticas de la voz afrancesada de Tepito del tal Edel.

Por eso no recomendaré Títeres de tú. Pero seguiré una mecánica parecida a la que hizo surgir ese LSD (Libro Simplón y Decadente) para recomentarles un libro y una propuesta para su lectura.

El libro Sirena Selena vestida de pena trata sobre un jovenzuelo travesti puertorriqueño y sus andanzas transcaribeñas para convertirse en la nueva diva del bolero. Con simuladas analepsis y ralentizaciones temporales maravillosas el libro nos hace un recorrido por el mundo de las dragas, las locas, las encerradas y las reprimidas. Vamos tomados de la mano de Sirena Selena a los bares “decentes” donde canta y seduce a la gente que quiere seguirla sin importar el destino que lleve. Le hace honor al nombre.

La autora no se queda atrás. Cuando uno comienza la lectura de Sirena Selena es victima del sirenismo literario. Uno desea seguir las páginas para escuchar la voz de la autora, las canciones del Sireno y tantas voces más que conforman un mosaico extrañamente hermoso y crudo de la realidad aplastante y caribeña. Con un lenguaje vanguardista (pero entendible) la novela-bolero de Mayra Santos se coloca entre las maravillas que se han producido en el Caribe.

La lectura de Sirena Selena es mucho más divertida (si quiere verse así) si se lee con el disco Primavera en Nueva York de Martirio. Como el Caribe, ese disco se crea desde un pensamiento fronterizo y se proyecta hacia afuera. Una cantante española con arreglistas de nacionalidades diversas (dicen que uno de los contrabajistas con los que trabajó era un exiliado de Kosovo, cuando no era Kosovo) cantando canciones cubanas y puertorriqueñas (en su mayoría), con un ambiente de la metrópoli sin negar que se canta desde un barrio latino, donde la cantante puede acostarse sobre el piano y seducirnos con un ademán de su copa de cognac. Si Sirena Selena narra el travestismo a partir de una novela escuchable, el disco de Martirio es el soundtrack perfecto para esta historia almodovariana. Si mi paradigma no fuera Miguel Bosé hubiese tenido que inventar algo.

A través de la lectura de Sirena Selena vestida de pena mientras se escucha Primavera en Nueva York de Martirio llegará el momento en que nos convertiremos en el ser andrógino que leemos (y miramos) y escuchamos (y sentimos). Si la novela se caracteriza por la austeridad de recursos para que se pueda escuchar la voz de los personajes (lo que hace su lectura mas ágil) el disco lo complementa con arreglos tan barrocos que la voz se pierde dentro del bolero y no importa la intérprete ni los instrumentistas: Novela, voces e instrumentos se travisten en bolero. Estamos ante una propuesta para romper el LCD (libro con disco) edeljuariano y escuchar a autores menos gangosos. Sirena Selena combinada con Primavera en Nueva York es el binomio perfecto para una gran LCD (Libro Cede y Dragas).

M (ariguano Boogie).

-Isaac Ventura Rivero